viernes, 19 de marzo de 2010

el centro solo.

aún hay días en que me llegan algunas melodías a la cabeza, y en esas calles solas -por las que siempre me las ingenio para ir- voy tratando de no perderlas hasta llegar a la casa. engullo los sonidos porque no tengo mucho más.

en días como ésos, que son los de hoy, mi cuarto se siente frío y a veces se filtra agua de lluvia por debajo de las puertas viejas que me encierran.

de las paredes cae un escupitajo de memorias al que nunca le encuentro boca. se hacen charcos que nadie más que nosotras -concreto y yo- vemos. me siento en el sillón verde y en la oscuridad se enciende algo con un sonido especial que me recuerda a días que pasaron hace muchos años. sabemos que nadie vendrá.

éstos encierros, éstas cosas que me atrevo a llamar búsquedas para aligerarme la oquedad pretenden que, en tu ausencia, el sentimiento no se extinga. todavía hago esta música y cierro los ojos. (me gusta pensar que me remonto al momento perfecto de estar junto a ti). toco con una fe enorme, hasta sangrar y dejar mis dedos lo suficientemente heridos como para pintar con ellos las cuerdas de las guitarras, arrinconadas ya, con las que nunca más volveré a conseguir quitarte la ropa.

¿alguna vez has tenido que limpiar tu propia sangre?

yo me invento una coreografía nueva cada vez que recuerdo que mis dedos ya no me sirven de intérpretes. sobra decir que esas cosas nunca son ensayadas y nunca hay estreno.

a mí me gustaba bailar con las manos, porque con ellas y contigo fue que empecé a sentir que ésta forma no presenta oportunidad para el carraspeo ocasional ni las pausas prolongadas. cuando de algún modo consigue hacer algo así en un descuido bien hilado, no hay manera de suponer lo que piensa el de la mano entre una y otra, porque no vemos su rostro. sin embargo es la forma que yo escojo porque tú sí me conocías la voz y las miradas. puedes verme diciéndote esto y sabes lo que pienso entre un punto y otro. (¿no vuelves?) sabes que no podré dejar de hacerlo porque en días como éstos, que son los de hoy, aún no tengo mucho más.

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