me acuerdo de cuando me pediste que siguera haciendo lo que tuviera que hacer sin que tu presencia me distrajera. dijiste que sólo estarías observando "como un fantasma". ¿por qué me hablaste así con tan poco tiempo de conocerme? yo no sé pero lo he tomado en cuenta y he seguido. me es difícil a veces hacerlo sin pensar que tus ojos son brillantes (en extremo) y que como dice una canción, "tus ojos son un millon de millas azules". siempre te he visto con esa mirada de leche, de bebé, con la cabeza ladeada hacia la derecha para poner más atención.
te veo ir de aquí para allá y de vez en cuando sonríes y desde donde te veo esas sonrisas tienen olor, uno muy agradable. hueles a mujer que comparte casa con su vientre primero, aunque confieso que a tu edad se me hace raro. me cuesta poco imaginarme escurriéndome por la escalera de tu casa en madrugada para ir a verte. tu clóset ha de tener un foco adentro y en él predominantes han de ser las prendas azules. desde que te conocí supe que te encanta ese color porque siempre lo llevas puesto. deberías saber que tú no eres sólo el agua, tú puedes salir a cualquier superficie.
a los dos días de conocerte me enteré -por medios aún más antojables que leves sugerencias que se dejan ver por un pantalón que llega más abajo de la cadera- que también llevas ropa interior azul, pero no azul océano sino uno más chillante. así han de llorar tantas cosas cuando se van de ahí. yo no vengo a quejarme, te juro que no.
tengo preguntas que no quieres contestarme por miedos con raíces profundas que quiero arrancarte. ¿por qué hablas tan bonito? ¿por qué eres un fantasma tan tangible? miro la foto que tanto valor me costó tomarte y toco la cara, los brazos y la espalda que tú en cambio me tocaste. me veo en el espejo y reconozco, no sé qué más pero al menos una figura que tú ya viste y me pregunto qué pensaste. ¿alguna vez se detiene tu día para pensar que cada vez que aparecía era para verte de nuevo?, ¿o que fui hasta allá únicamente para encontrarte? porque has de saber que así como dijiste que el sol, te deslumbra, mucho -con esas pausas que aquí sólo puedo extrañar con comas- así me deslumbras tú. no tienes idea cómo me he imaginado una vida arreglada, perfectamente balanceada, pero contigo. cómo esas calles frías me servirían tanto si tuviera la certeza de que las camino a tu lado.
sueño más de día -todo el día- que de noche, que descubro estrellas negras, estrellas que están vivas y que por eso no son como las que todos ven. pienso en que de cerca, muy, muy cerca yo te digo dónde las he descubierto y te las señalo una a una hasta mecernos el cansancio.
con la misma fuerza con que me dijiste lo del sol, te digo aquí a kilómetros: cielo, para mí sigues siendo blanco y sabes a lo que una mujer que vive todavía con sus padres.
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