como relojillo en un cuarto de muñecas
que existe sólo en la parte luminosa de mis sueños
tamborilea algo en las paredes de mis venas
cuando intento deletrear su nombre sin sentir emoción alguna
pero ella no sólo habita en lo que me ha hecho recuperar:
esa parte inefable de la vida donde frecuentemente
las situaciones más extremas suelen acorralarse
con el deseo de no tener que juzgarlas de ciertas
mi sonrisa de estos días tiene cierto sabor a algo tierno
que me he comido entre una esperanza y otra,
sin que ella lo sepa todavía.
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